Salida a terreno

Para nuestra salida a terreno a San Rosendo nos tocó viajar en tren, lo cual era nuevo para mí. En esta salida íbamos en conjunto con P2. Con este viaje se buscaba lograr un buen análisis de San Rosendo al ser algo físico y no solamente visual.
Nos reunimos en la estación a las 8 am junto a mis compañeros para dar comienzo al viaje y conversar sobre este. Para la vuelta, decidí volver a las 8 pm en el último viaje en tren.
Al llegar a San Rosendo, después de una parada inesperada del tren en la que tuvimos que cambiarnos a otro, finalmente llegamos a nuestro destino.
Nuestro encargo, junto a mi compañero Rodrigo, era sobre:

Nos llamaron a la plaza para juntarnos entre todos los estudiantes, ayudantes y profesores, donde nos dieron recomendaciones sobre el lugar y nuestra seguridad. El profe Roco nos dio tres consejos de qué hacer: 1) la observación que sacaríamos del lugar, 2) ver el terreno que escogeríamos, 3) entender el terreno en su contexto. Ya con estas ideas y consejos explicados, como primer recorrido decidimos subir el cerro por el tema del relieve y porque me llamaba la atención cómo se vería el lugar desde arriba.
A lo largo de todo este recorrido logré ver cómo la mayoría de las edificaciones en la pendiente estaban en un lugar donde hubo una excavación para aplanar el terreno o contaban con una superficie de muros de contención, ya sea de hormigón o de conjuntos de piedras. Esto se observaba tanto en la zona más alejada como en la más cercana a la Plaza de Armas de San Rosendo.
Se pudo observar en gran parte del recorrido deslizamientos y remociones en masa a los laterales de los caminos.
En los propios caminos se podían ver las grietas que generan las lluvias, dejando los caminos más difíciles de recorrer.
En todo este recorrido casi no hubo tramos planos. Todo el rato fue en ascenso a medida que íbamos subiendo, con excepción de ciertos puntos que funcionaban como miradores, mayormente con vistas hacia El Río Biobío y Laja.
CONCLUSIONES
El viaje a San Rosendo fue una experiencia distinta, no solo por el recorrido en tren, sino también por la oportunidad de mirar el territorio de cerca y por esos paisajes que llamaron mi atención. Subir el cerro y observar cómo las viviendas y los caminos se adaptan al terreno me dejó una gran impresión. Donde algo que se me quedó en la memoria fue que la zona de los dos miradores del cerro, en la parte norte, está relacionada con las personas detenidas desaparecidas durante la época del golpe de Estado de 1973. La primera zona es un Memorial de Detenidos y Desaparecidos, con mensajes de sus familiares, y en el Columpio de los Deseos hay poemas. Se lo comenté al profesor Moraga y a unos amigos, y concluí que esto se relaciona con darles descanso, más aún considerando que en el camino entre ambos lugares se encuentra el cementerio.
Ya para el final solo me queda escoger un lugar de emplazamiento. Tengo dos en mente y se complementarán con lo que se vea en los otros encargos. Fue un viaje bonito. El único detalle que no me gustó del lugar es que no estaba muy cuidado, ya que durante la caminata al cerro se podía encontrar basura tirada. En general, fue una buena experiencia.
efectivamente fue una buena experiencia, tuviste especialmente buen ojo al percatarte de algunos derrumbes encontrados en la zona y como mencionas en tu blog, la ausencia de terrenos planos al emprender el camino del cerro, muy buenas observaciones
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